domingo, 20 de febrero de 2011

ADMITO QUE ESTUBA EQUIVOCADO. Admitir una equivocación es asunto de convicción.




Pensaba que la represión ya no se implementaba: que equivocado estaba.

Las vejaciones policiales siguen practicándose sin ningún pudor, así se evidenció con este comunicador.

La policía sigue igualita, aunque sus locales lo hayan pintado de otro color en el fondo siguen siendo grises en su actuación.

¿Donde está la civilización? ¿Oh es que atropellando es que demuestran su formación?

Que aberración, el atraso persiste en nuestra nación.

La represión sigue latente: Con los comunicadores y con todas las gentes.

Eso fue un acto de bajeza, no hay razón para actuar con tanta insolencia.

No entiendo porque los policías se muestran tan prepotentes, y sin embargo son tan condescendientes con los delincuentes.

Con el comunicador Manuel Ureña, la policía de Macorís no fue consecuente, diferente a que si hubiese sido un delincuente.

Ese incidente se originó porque Manuel Ureña tomó la versión de un Maestro apresado. Ureña fue empujado y maltratado: ¡Oh Dios! pensaba que esa represión la habíamos superado, o era cosa del pasado.

Aun seguimos igual de atrasado. Y esa práctica no se ha descontinuado.

Continúan los atropellos como en la era de los 12 años, al menos eso es lo que los policías han demostrado.

Parece que los policías no tienen formación, eso es lo que demuestra su arbitraria actuación.
La reforma policial se hace eminente, de la policía hay que sacar a muchas gentes; ojala que esto lo entienda el presidente.
Autor de estos verso: Cesáreo Silvestre Peguero (director de Senda en las Noticias, la verdad a su alcance). Manuel Ureña, Secretario del S

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Manuel El Comunitario, La Voz de la Comunidad