viernes, 14 de febrero de 2014

ARTICULO DE JULY LOPEZ: El Futuro de la Serie 23

San Pedro de Macorís, la otrora Tacita de Oro, transita desde hace varios años senderos de incertidumbre en lo concerniente a su desarrollo económico y político.

Luego del descalabro de la industria azucarera, propiciada por la aplicación de recetas de organísmos internacionales y ejecutadas con punto y coma por los “genios del poder político” quienes navegaron en la ola neoliberal que recorría gran parte de américa  latina, la tabla de salvación de San Pedro de Macorís fue la Zona Franca Industrial.
Al desplomarse este parque industrial, que en su momento llegó a ser el mas grande del país, la Sultana del Este comenzó a trillar por un camino angosto con serias dificultades que han traido como consecuencia la disminución de la dinámica económica de esta provincia.
Desde comienzos del siglo pasado los petromacorisanos han entendido que su progreso está umbilicalmente ligado a su puerto, el cual tiene cuatro muelles.  Era fuente propiciadora de bienestar económico para esta comunidad que veía como a diario grandes embarcaciones llegaban y salían trayendo o llevando cargas.
Hoy día estas instalaciones que en algún momento se tubo la esperanza de que se convirtieran en un mega puerto, están en manos de empresas privadas que muy pocos beneficios aportan a esta comunidad, pero que contribuyen en grado superlativo, al deterioro de la salud de nuestra gente por el alto grado de contaminación que producen.
Toda esta situación agraba las posibilidades de poder enrrumbar a San Pedro de Macorís hacia la prosperidad que todos merecemos y anhelamos.
Frente a un futuro de dimensiones dantescas, la falta de liderazgo político y empresarial y la poca o ninguna acción de empoderamiento colectivo de los residentes en San Pedro de Macorís, provocan que no resulte auspicioso el porvenir.
Las acciones que pudieran encender la llama del desarrollo y abrir las ventanas del relanzamiento de esta provincia, encuentran oídos sordos en los sectores que por su poder económico, bien pudieran encabezar una cruzada esperanzadora.
En el ambiente político partidario, el vacío no puede ser mayor. Quienes detentan cargos congresuales o municipales, solo se ocupan de garantizarse un mejor futuro y “boronean” de cuando en vez para mantener una claque que cante Claro de Luna cuando se le de la órden de servir de bocinas.
En medio de este panorama de tragedia, que por momento parece novela, siempre albergamos la esperanza de encontrar  una pequeña luz al final del túnel.
Alguién dijo que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. San Pedro de Macorís tiene 132,  y aquí estamos de pies!!!

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Manuel El Comunitario, La Voz de la Comunidad