sábado, 2 de julio de 2016

UN ARTICULO SIN DESPERDICIOS: LA LIBERTAD DE DECIR "NO"

SAN PEDRO DE MACORIS, La libertad de decir ‘no’ Nos preocupa demasiado lo que piensan los demás, tanto que a veces vendemos nuestra propia libertad por no enfrentarnos a nadie. CON OTRO RITMO AUTOR Jaime Fernández 01 DE JULIO DE 2016 11:41 h Marlon Brando como Don Vito Corleone / Aggiorna - Trabajo propio (wikipedia / CC BY-SA 3.0) Marlon Brando fue el ganador del Oscar en el año 1972 por su interpretación en la película “El Padrino”. Marlon siempre había protestado por el mal trato que Hollywood daba los indios en sus películas, así que no quiso ir a recoger el premio. En su lugar envió a una niña india a recogerlo. 

Más tarde se supo que no era una india directamente, sino la actriz mejicana María Cruz. Un hombre verdaderamente libre es el que sabe rehusar a algo sin poner ningún pretexto, el que es capaz de decir “no” a alguna cosa sin tener que dar explicaciones. Decir no a probar cosas que puedan destruirle física, familiar, social o espiritualmente sin ninguna razón, simplemente porque no. Decir no a situaciones económicas equívocas simplemente porque no.

 Decir no a consumir productos de una casa que esclaviza niños en el trabajo, o que no es justa con sus obreros. Decir no a algo que creemos que no es bueno moralmente hablando. Decir no y no tener que dar más razones, eso es libertad. Nos preocupa demasiado lo que piensan los demás, tanto que a veces vendemos nuestra propia libertad por no enfrentarnos a nadie. Hacemos cosas que más tarde nos golpean en la conciencia sólo por no quedar mal.

 Nos introducimos en mundos y probamos situaciones que poco a poco nos destruyen sólo por no ser considerados como “tontos” o menos “inteligentes” que los que lo están haciendo. En muchas ocasiones decir no y no tener que dar más razones es una prueba de nuestra libertad. Sólo somos libres cuando buscamos las razones en nuestra propia conciencia, en lo que pensamos, en lo que creemos que es la solución a nuestros problemas y nuestras necesidades. 

Sólo somos libres cuando aprendemos a vivir, cuando intentamos mantener nuestros principios y seguir nuestro camino de acuerdo a ellos. La libertad crece cuando vive de la verdad, sino lo único que hace es esclavizar. Es curioso que si no buscamos la verdad en lo que hacemos, nuestra propia libertad incluso puede llegar a esclavizarnos. Por eso, si en un momento alguno de nuestros principios se tambalea debemos tener el valor y la fuerza para rectificar y comenzar de nuevo, esa decisión no nos ata, sino que nos hace más libres todavía. Pensar en lo que es nuestra vida. 

Tomar las decisiones de acuerdo a lo que creemos que es justo. Tener la honradez y el honor para luchar por nuestra libertad y la de todos. Permitir que todos ejerzan esa misma libertad y no obligar directa o indirectamente a nadie a que haga lo que nosotros queremos que haga. Todas son proposiciones difíciles, pero todas merecen la pena. La verdad con mayúscula las ampara, porque sólo la Verdad nos hace verdaderamente libres. Sin necesidad de dar más explicaciones.

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Manuel El Comunitario, La Voz de la Comunidad