



El presidente Daniel Ortega, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, aventaja en las elecciones presidenciales de Nicaragua con el 63% de los votos, según los primeros resultados oficiales del conteo provisional ofrecidos por el Consejo Supremo Electoral (CSE), escrutado el 15.9% de las mesas electorales.
Fabio Gadea, del Partido Liberal Independiente, es su más cercano competidor con poco más del 29%. En tercer lugar se ubica el exgobernante Arnoldo Alemán, de la alianza Partido Liberal Constitucionalista, con 6.27%, refirió un informe preliminar leído por Roberto Rivas, presidente del CSE.
Durante la jornada votaron cerca del 70% de los convocados a las urnas, según los datos oficiales, reportó EFE.
El vencedor de la primera vuelta debe obtener 35% de los votos y 5 puntos más que el segundo lugar para ganar la presidencia. La tendencia en favor de Ortega, que el próximo viernes cumple 66 años, hace irreversible el resultado de la votación, indicaron analistas locales, de acuerdo a la agencia EFE.
El gobierno de Nicaragua proclamó al presidente Daniel Ortega ganador de las elecciones generales de este domingo, tras conocer los primeros resultados oficiales que le dan una amplia ventaja sobre su principal oponente.
“El comandante Daniel, emocionado, agradece a toda Nicaragua, a toda la familia nicaragüense, esa demostración de cariño y confianza”, declaró a través de los medios oficiales la jefa de campaña del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía del Gobierno, Rosario Murillo, quien es esposa de Ortega.
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| Pastor Saturnio y Luz Valera |
El pueblo hizo la parte que le correspondía. Se movilizó. Tiró por tierra las estatuas del dictador. Hizo huir el gobierno títere. Tan solo 20 meses después elegía a la Presidencia al profesor Bosch, verdadero paradigma ético y con un profundo compromiso social. Bosch propició la Constitución y el gobierno más democrático que antes y después hemos tenido.
Pero las élites tradicionales no estuvieron a la altura de las circunstancias.
A los siete meses auparon un golpe militar. Se repartieron una parte importante de los bienes del pueblo en manos de la dictadura. Propiciaron un gobierno espurio, corrupto y autoritario que atropelló las libertades y los derechos fundamentales. De nuevo el pueblo actuó. Una parte de nuestra juventud, liderada por Manolo Tavárez Justo, se fue a las montañas y allí ofrendó sus vidas.
Luego, un significativo grupo de militares, encabezados por los coroneles Rafael Fernández Domínguez y Francisco Alberto Caamaño Deñó, se levantó en armas para reponer la Constitución y el gobierno legítimo. El pueblo se organizó en comandos y libró una de las más bellas epopeyas de nuestra historia, defendiendo nuestra soberanía, al producirse la segunda invasión norteamericana del suelo patrio.
De nuevo las élites no estuvieron a la altura de las circunstancias. Se aliaron al sector militar más reaccionario, y en componenda con el ocupante extranjero, forzaron para imponer un gobierno autoritario que restituyó en parte la herencia trujillista.
Nueva vez nuestro pueblo se movilizó en las calles. Aportó miles de sus jóvenes a la lucha por la libertad y la democracia. Solo 12 años después, se pudieron derrotar los planes continuistas del gobierno autoritario de Joaquín Balaguer. Esta vez el pueblo lo hizo a través del Partido Revolucionario Dominicano. Ese partido había movilizado la conciencia nacional y sembrado la esperanza de la libertad, la democracia y la justicia social.
Parecía que el pueblo al fin encontraba un camino para realizar su destino. Pero no, la cúpula del PRD que asumió la dirección del Estado, en sus dos gobiernos sucesivos frustró las ansias del pueblo dominicano de avanzar en forma sostenida hacia la institucionalidad democrática y el desarrollo nacional. Se crearon las condiciones que permitieron el retorno y el restablecimiento político de Joaquín Balaguer en 1986.
LA ENCRUCIJADA. La sociedad se encuentra hoy ante una importante encrucijada: continuar bajo el dominio del liderazgo y los partidos tradicionales o producir un cambio de rumbo.
Y decimos más, por la profundidad de la crisis, la infuncionalidad del Estado y los niveles de exclusión y desigualdad social, hoy presentes, de continuar el dominio de ese liderazgo tradicional corremos el riesgo de que se produzca una fractura político-social que desconozca la institucionalidad democrática. En ese escenario perderemos todos.
Por estas razones, nuestra sociedad está ante el imperativo del surgimiento de un liderazgo político y social diferente y diferenciado del liderazgo tradicional. Ese nuevo liderazgo debe actuar políticamente para, por las vías institucionales, ganar el gobierno y desde allí liderar el proceso de cambio de rumbo.
Ese nuevo liderazgo tiene que caracterizarse por su autoridad moral, su compromiso social, sus convicciones democráticas, su capacidad y su patriotismo. Ese nuevo liderazgo tiene que sentar las bases de una nueva forma de hacer política, guiada por principios y valores. Ese nuevo liderazgo tiene que encarnar un proyecto de país, basado en la democracia, la justicia social, el desarrollo y soberanía nacionales.
Todo este recorrido histórico muestra que en repetidas ocasiones el pueblo ha hecho su parte en la búsqueda de un mejor país. Que sin embargo el liderazgo político y las élites de poder tradicionales no han estado a la altura de las circunstancias o han puesto por delante sus intereses mezquinos. Pero a pesar de todos los avatares históricos, una nueva generación se levanta, aquí y ahora, dispuesta a recoger el legado dejado por las generaciones precedentes.
Es que los pueblos no dejan de parir hombres y mujeres que mantienen viva la llama de la esperanza, que son tozudos en su idea de una mejor sociedad, que no se resignan a ser suprimidos, en nuestro caso, por el “grupito de malos dominicanos” del que nos advirtió el padre de la patria, Juan Pablo Duarte.
Ese sentimiento se transmite de generación a generación, y aunque pretenden acallarlo, germina, y como los manantiales, gota a gota forma ríos, que un día irrumpen y forman torrentes de pueblo que se pone en movimiento y marcha.
15 AÑOS PERDIDOS
Las últimas veces que el pueblo dominicano actuó en el sentido de producir un cambio en los destinos nacionales fue en las elecciones de 1990 y de 1994. En ambas oportunidades una parte mayoritaria de la sociedad votó por el Profesor Juan Bosch y el Dr. José Francisco Pena Gómez, respectivamente. En ambas ocasiones, un fraude electoral, hecho desde el poder, frustró las esperanzas que encarnaban ambos liderazgos cimeros. Desde entonces la sociedad dominicana deambula perdida, buscando camino sin encontrarlo. Los gobernantes elegidos en estos últimos 15 años han sido un verdadero fiasco. Lejos de hacer el giro hacia la democracia, el fortalecimiento institucional, enfrentar la pobreza y la desigualdad, lo que han hecho es reproducir en forma ampliada las peores prácticas de corrupción y clientelismo del pasado.
Son 15 años perdidos, casi una generación. En estos 15 años nuestro pueblo vive como en agonía, desesperanzado unas veces, desesperado otras. Los nuevos dueños del poder político --ninguno con categoría para llamarle líder o estadista-- han profundizado una crisis que hoy es estructural. La crisis que enfrentamos es de factura propia y toca todos los órdenes: el económico, el político, el social, el moral, el cultural, el ambiental. El poder político es regenteado por un liderazgo que se entiende y actúa desde tres partidos tradicionales que se han igualado en una práctica de la política y un ejercicio del poder, basados en la corrupción y el clientelismo. Renunció ese liderazgo a encarnar un proyecto de cambios que nos conduzca a la democracia y al desarrollo nacional. En realidad, ese liderazgo en su mayoría se integra por negociantes de la política, cuyo único propósito es llegar a las funciones públicas para servirse de los negocios e inversiones del Estado en beneficio propio. La democracia está “entrampada” entre una legalidad formal y representantes carentes en su mayoría de real legitimidad.



SAN PEDRO DE MACORÍS.- La Universidad Central del Este (UCE) exhortó a cientos de profesionales egresados de esa institución a combinar la búsqueda del éxito privado con el bien público “y ayudar a dirigir al país en una dirección de creatividad e inteligencia, en donde el crecimiento y la igualdad no sean opciones excluyentes, sino resultados complementarios que se refuercen mutuamente”.
“Eduquen con su ejemplo en su vida profesional, ayuden a que se revisen racionalmente las pautas culturales que ya no son funcionales para nuestro país; nuestra vieja cultura del estado de bienestar y del conformismo, nuestra vieja ilusión de que se pueden obtener resultados sin esfuerzo, todo eso hay que cambiarlo”, expresó el vicerrector de la UCE, licenciado José Hazím Torres al pronunciar el discurso central en el acto de investidura de 576 nuevos profesionales formados en esa alta casa de estudios.
Hazím Torres exhortó a los egresados a ejercer la profesión con integridad moral y ética y advirtió que el país ha sufrido mucho por profesionales que perdieron la brújula moral, por lo hay que ayudar a la sociedad a recuperarla.
Citó las palabras del filósofo y poeta norteamericano Ralh Waldo Emerson: “No sigan el camino trazado, vayan a donde no hay camino y dejen su sendero”. Y a renglón seguido expresó: “Por favor encuentren su destino y ayuden a otros a encontrarlo. No sigan los sueños de otros, sino los propios, y sobre todas las cosas, les pido que sigan siendo parte de la familia de la Universidad Central del Este
El acto de graduación fue encabezado por el rector José Hazim Frappier y bendecida por monseñor Francisco Osoria, obispo de la catedral de esta provincia, inició con el desfile de las autoridades académicas, quienes luego ocuparon la mesa principal y procedieron a la entrega de certificados a cada uno de los nuevos profesionales.
De los investidos, 191 fueron en maestrías y postgrados y 385 en las diferentes carreras que se imparten enla UCE. El mayor número de graduandos correspondió a la carrera de Medicina, con 125; en Derecho 49, Ingeniera Electromecánica 45 en ingeniería Civil 27, y 23 en Turismo.
También recibieron sus diplomas 18 en Odontología, 18 en sistemas, 13 en Ingeniería Industrial, 9 en Bioanálisis, 7 en Mercadeo, en Educación 7, en contabilidad 5, en administración 5, 6 en Sociales y cuatro en Letras ,4 en Farmacia, 2 en Ingeniería Eléctrica.
Por:Luis Ramón López MOCA, Espaillat.-Con la participación de periodistas, comunicadores, productores de radio y televisión, así como repre...